sábado, 15 de mayo de 2010

Rateada frustrada….¿Frustrante?

La rateada convocada por Facebook, primero en Argentina y luego en Uruguay me pareció un hecho digno de meditar.
Mi esposa y yo tenemos diferencias. Y me parece bueno discutir el tema más ampliamente.

En primer lugar, diferenciemos fin de medios: el fin inicial de la rateada era un fin de semana largo, en tanto que el medio era faltar a clase.

1.- La mentira de una rateada

¿Está mal “ratearse”?. La verdadera rata implica faltar a clase con engaño y o mentira. Se trata de hacer como que va a clase pero va a otro lado sin que los padres lo sepan. En el caso del viernes 14 de mayo, o bien no consistía en una verdadera rateada o al tomar estado público la convocatoria impidió la mentira.
No está bien que las personas mintamos, por tanto, la genuina rateada no debería ser mostrada como buena, apoyada por los adultos.

Algunos comunicadores dijeron en Argentina que los grandes medios actuaron como represores y terroristas la hablar de la rateada.

No podemos analizar ahora esto pero entiendo que, si los medios lo que hicieron fue informar de algo que menores de edad estaban haciendo a espaldas de sus padres, mintiéndoles o engañándoles, creo que estuvieron bien en su primera notificación ya que daban cuenta de una mentira de sus hijos.

Y los padres estuvieron bien si reprendieron a sus hijos por estar pergeniando una acción que implicaba una mentira.


2.- Una rateada falsa

Llamamos “rateada falsa” a la que terminó convocándose públicamente y que no implicaba por esto ni mentira ni engaño.

Una vez que tomó estado público, la rateada siguió convocándose, y en Uruguay se hace junto al llamado a una concentración en un parque público.

Ahora ya no implicaba una mentira, al menos tan flagrante (porque debería verse si los padres sabían o no de la rateada).

Entonces debe analizarse también, caso a caso, si el padre sabía o no de lo que iba a hacer su hijo, pero no puede juzgarse de incorrecta sin más.

3.- La rateada como expresión y prueba

Las rateadas de ambos países implicaban también una expresión de  poder de convocatoria y comunicación y de autonomía de los jóvenes respecto a la familia y al sistema educativo.
Fue un desafío. Se habló de padres, educadores y funcionarios del estado preocupados por esto. El fin no justificaba la mentira. ¿Qué debía hacer el mundo adulto?

Creo:
- que estuvo bien en no reprimir,
- en avisar que se iba a computar la adhesión como falta normal en el sistema educativo - y que se debe orientar en la materia porque estos hechos se constituyen en una excelente posibilidad educativa.

4.-  Para la discusión: cuáles han de ser esas pautas orientadoras

Orientar sobre las ratas: que implican mentir y no se puede construir relaciones basadas en la mentira y la desconfianza, sobre los peligros de estar en lugares inadecuados, sobre las “malas influencias”, etc.

Orientar sobre la autonomía: ¿de qué y para qué?

Orientar sobre el papel de las redes sociales, la falsificación de identidades (mañana puede un adulto pedófilo organizar un movimiento de “libertad sexual juvenil” ante webcam para sus propios fines).

Y más.

5.- ¿Deben los medios tener un papel orientador también? ¿En qué sentido?




CONCLUSIÓN

La rateada da pie a muchísimas reflexiones. Pero la primera es que, con independencia del resultado, los jóvenes lograron llamar la atención masivamente, hacerse oír. Colaboremos con ellos a expresarse para poder acompañarlos en la vida y que no se frustren.

martes, 6 de abril de 2010

Niño con puñal: la rse empieza por casa.

El pasado fin de semana quise ir al cine con mis hijos pero en un shopping las entradas estaban agotadas, por lo que “canjeé” la salida por una cena en Mc Donals.
A mi hijo de 6 años le compro siempre la “Cajita Feliz”, que le atrae tanto o más por el regalo que por la comida en sí, cuestión por la cual en algunos países el regalo fue prohibido a raíz de su asociación a alimentos que se relacionan con la obesidad infantil.
El regalo era un muñeco de un adolescente o joven sonriente vestido con un overol naranja, en posición como de golero para atajar un penal, con una vincha negra y con un artefacto plateado en su mano derecha, empuñándolo hacia la derecha o afuera. Como no daba crédito a que pudiera estarse distribuyendo un muñeco  de un presunto ídolo infantil que empuñara un puñal le pregunté a mi hijo. He aquí el diálogo suscitado:
-¿Que tiene en la mano el muñeco?
-Un cuchillo, dice mi hijo
- Ah! Para matar monstruos….(porque yo trato de que mi hijo en sus juegos mate monstruos como yo en el Doom 3, no seres humanos).
- No papá. Para matar a estos otros que están acá, dijo recorriendo con su dedo  el lado de la cajita decorada con las figuras de personajes de la serie televisada en un canal cable infantil “Naruto”, que trata de las peripecias de un joven poseído por un demonio asiático que quiere convertirse en ninja.
Mi cerebro  comenzó a procesar rápidamente una serie de juicios y miedos. “¡Cómo puede ser que una empresa esté distribuyendo a niños muñecos armados con puñales para enfrentar a sus enemigos!  ¡Cómo podemos pretender luego terminar con la violencia en los centros de enseñanza o en el deporte!”, etc. etc . . Mientras, me imaginaba a una banda de adolescentes con overol naranja, ninjas – plancha (sin querer ofender ni a unos ni a otros) asolando el shopping.
Y la respuesta a mi última pregunta fue una puñalada a mi pecho:
-Juan,¿ y dónde los conociste?
- Son dibujitos que veo en la tele.
El razonamiento  inmediato fue el siguiente:
Naruto está en la tv
La tv está en casa
Lo que ocurre en casa es mi responsabilidad
Por tanto Naruto está en casa por mi responsabilidad.

martes, 23 de marzo de 2010

La actuación de los medios …. ante un secuestro.

El reciente caso del secuestro y posterior liberación del corredor de bolsa y las declaraciones del Ministro del Interior, Eduardo Bonomi sobre el tratamiento de la noticia por parte de los medios de comunicación nos dan pie a estas reflexiones.
Antecedentes: La noche del jueves un empresario fue secuestrado. El hecho tomó estado público lo noche siguiente tras lo cual fue liberado.
El ministro del Interior, Eduardo Bonomi criticó la divulgación de información por parte de la prensa y manifestó: “me parece un acto de irresponsabilidad” y dijo que podría tener una reunión privada con los responsables de los medios de comunicación para reflexionar sobre la temática y acordar puntos en común.”
¿Por qué un periodista debiera dudar si dar una información o no?
¿Hay algún caso en que un periodista pueda ser relevado del deber de informar a su público?
¿Es admisible que un periodista no de completa una información ocultando a sabiendas algunos datos de la misma?
¿Se puede justificar desde la perspectiva de los Derechos Humanos que un periodista y o medio no de una información?
Va aquí mi reflexión
El público tiene el derecho de recibir toda información que le pudiera ser útil para ejercer y desarrollar sus derechos, para pensar, sentir, decidir y obrar con libertad.
No tiene derecho a la información de la vida privad de particulares salvo que sea parte causal de un ilícito o ejerza responsabilidad pública, política, administrativa, judicial o educativa.
Es incontrovertible entonces que la noticia de un secuestro es debida al público por su derecho a recibir información.
Un  punto es si el público tiene derecho a esa información cuando su difusión puede perjudicar a la víctima. Es decir, puede haber una contraposición de derechos.
 Razonablemente, el derecho a la vida está por encima del derecho a la información y si en una primera instancia alguien puede decir que el público no tiene derecho a recibir esa información hasta que no haya cesado el peligro, ¿quién determina si la divulgación puede perjudicar o no a la víctima? ¿Han de ser los medios? ¿Pueden las autoridades públicas subrogarse el derecho de determinar cuándo es o no perjudicial?
La experiencia indica que los secuestradores amenazan para que no se de cuenta a la policía de los hechos. Y su divulgación en general es claro indicio que de las autoridades han tomado cartas en el asunto. Los secuestradores, sabiéndose perseguidos, pueden tener que desistir  y es ahí donde corre peligro la vida de su víctima.
Sin embargo, algunos periodistas y medios de otros países practican y recomiendan dar difusión del secuestro para no ser rehenes de una situación, quedar en libertad de acción, y como presión a las autoridades para que solucionen el caso. Otros consideran que lo conveniente es diferir la información hasta que las autoridades lo indiquen, para que la víctima no corra mayores riesgos.
Nosotros creemos que quién mejor puede iluminar la situación es la familia. A ella se le debiera consultar su opinión y discutir si es necesario, las alternativas.
Pero entiéndase que la única alternativa que nos parece posible en un caso común de secuestro extorsivo es la moratoria, no la privación de la información debida al público.
Otro tema es el derecho a la privacidad que tiene la víctima. ¿No forma parte de la vida privada de una personal el ser secuestrado? ¿Qué derecho tiene el público de saber los datos personales de una persona que sufrió un secuestro?
El derecho a la privacidad comprende a las víctimas de un hecho de violencia (accidente de tránsito, rapiña o secuestro), por lo que, salvo que haya razones superiores  (ej. sea un importante funcionario público), o medie la autorización de un familiar,  los periodistas no debieran brindar datos personales.
En todos los casos, es el periodista y la redacción en su conjunto el que ha de sopesar y asumir la responsabilidad de la toma de decisiones, por las cuales, como señala el Pacto de San José de Costa Rica, los periodistas solo podrán tener responsabilidades civiles y no penales.

Colorarios:
·         Si una información que no debía tomar estado público, se “filtra” a la prensa, hay responsables en su publicación que no son periodistas, sino la fuente de información y quienes no cuidaron en que esta no trascendiera.
·         Si las autoridades no están disponibles para los periodistas cuando estos consultan por un caso así, están obstaculizando la tarea periodística, no colaborando con ella.  Los protocolos para situaciones de crisis predican la mayor información y la mayor transparencia posible, lo cual no quiere decir que las autoridades puedan desconocer los derechos antes enunciados.
·         Si la fuente es la propia familia, el periodista puede asumir que no  actúa en contra de la víctima, ya que se entiende que ésta  actúa en representación suya, aunque no debiera descartarse que familiares o allegados pudieran estar implicados en el caso. De todas maneras, siempre es el periodista el responsable de lo que publica y dicha responsabilidad es siempre personal e intransferible.
·         Por tanto tampoco puede tener como criterio  lo que hagan o no otros periodistas o medios.
·         No es malo que las autoridades, responsables de los medios y periodistas dialoguen sobre el tema, pero en el entendido de que lo que corresponde es la autorregulación y no la regulación.
·         Como se habrá visto, puede justificarse que un periodista o medio difiera la publicación de un secuestro si hay un pedido expreso de la familia con razones justificadas y ratificadas por las autoridades competentes. Sin este pedido expreso el periodista no tiene razones suficientes para negarse a dar una información que le debe al público.